(anécdota prestada)
“They come to Vegas to gambling and pray for miracles”
(Mario Puzo – Inside Las Vegas)
(Mario Puzo – Inside Las Vegas)
Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
En los costados, juego de imágenes. Siete monstruitos con forma seductora. “Son los siete pecados capitales”, me dice una voz.
Ya lo sé.
Sigo caminando. Esto se parece cada vez más a un supermercado. La multiplicidad de productos es asombrosa. Me da ganas de comprarme un Cd de Pulp. O jugo de sabor multifrutal. Una voz me grita: “Es el capitalismo, el capitalismo salvaje”.
Eso, eso también lo sé.
Sigo andando por el sendero.
Mientras se presentan tres hadas y doce telefonistas de CTI comprendo el quid de la cosa, pero estoy tan caliente que me lo olvido.
Más tarde, en un recodo, veo caminar a un niño. Ese niño me simboliza a mí, de pequeño. Ya no soy tan chico, tan inocente, tan frágil y tan estúpido. Le propongo hacer una carrera. “Te hago una carrerita”, le digo.
Pobre niño.
Sin embargo siempre lo tengo al lado, y cerca de la meta noto que definitivamente me va a ganar.
Intento hacer trampa, pero cuando menos lo espero, noto que estoy definitivamente muerto, decapitado.
Un mono comiendo mis entrañas; un niño al lado haciendo cuentas. Uno le dice al otro:
“Ya falta poco, ya va a llegar”.
Te recomiendo que hagas tu propio camino.
No votes a Bush.
Hay que sudar al respecto.





