Las pesadillas de E
(partes I y II)
“El posmodernismo es una gran pesadilla, y todos somos Freddy Krugger”
(David Lynch)
I
Entonces E se despierta y se da cuenta de que está metido en un poema de Prevert. “Yo quiero estar en Japón, no en Francia”, piensa E instantáneamente. Llevado por el ritmo y las circunstancias, E se manda a un bar – cafetería. De lejos, una postal de la torre Eiffel. En una mesa, al fondo: Batman y Linterna Verde tomando un café. Batman lleva sombrero y no le da ni la hora a Linterna Verde. Piensa E: “Para mí que con ese traje Linterna se la come”. Le sirven unas facturas. Eso incita al hambre a E. Se acerca a la barra, pide unas facturas. Problema: E intenta hablar, pero no puede. Cuando le salen, un par, de palabras, el idioma es claramente incomprensible. E gesticula, señala un vigilante, un buñuel. Se descompone su rostro, no le salen las palabras.
Finalmente E abre los ojos, despierta. A su lado una mujer de última noche se abraza a sus piernas. E prende un cigarrillo, lo fuma. Al terminarlo, observa detenidamente a la mujer; se pone a llorar.
II
Entonces E abre los ojos y ve caer una pluma y piensa en agarrarla pero mejor no, mejor empieza a correr. Persiguiéndolo viene una larga comitiva encima de un carromato. A saber: Joseph Blatter, los enemigos de Forrest Gump, un negro salido de una novela de Faulkner, y el seguridad de un pub céntrico, llamado Fidel. El carromato se mueve y parece desarmarse pero cuando E está por comenzar con el festejo nota que sus piernas son de papel. Por distracción mete la pata en un río, y los del carromato se frenan y gritan: “Un missisipi, dos missisipis, tres missisipis”. Se esconden todos. E encuentra rápidamente a Fidel, a Blatter y a los enemigos de Forrest Jump. Falta el negro. Cuando por casualidad pasa cerca de un río, va a tomar un poco de agua y lo ve: El negro es E. Inmediatamente viene el Ku Klux Klan y lo lincha.
Cuando E abre los ojos se pone contento, porque hoy no tiene trabajo, y sus hijos salieron parecidos a Él.