I
- ¿Cómo te llamás vos?
- Ettzequiel
- Bien ahí.
- ...
- “Ettzquiel”.
- ¡Sí!
-¿Y cuántos años tenés Ettzequiel?
- Así...
- Veo... Dos.
- ¿Y vos, tío?
- No te importa.
- ...
- ...
- ...
- Ezequiel...
- ¿Sí?
- Se dice Ezequiel, no “Ettzequiel”.
II
- Escuchá, estos son los Beatles.
- Bitis.
- Eso, bien ahí.
- Bitis.
- Claro. Esta canción es sobre un tipo que se quiere levantar una minita y va a la casa. Como la minita no le da bola, se la prende fuego.
- ...
- Estos tipos eran muy capos. Tenían re claro como escribir literatura.
- Tura?
- Sí, eso. “Tura”. Siempre sacale el principio, empezar por el principio es una mierda.
- Tura, Bitis.
- Claro pibe, claro.
- Pileta.
- Ya va, ya va. Parate que está sucia.
- Pileta, ¿caca?
- Bueno, es una forma de decir.
- ¿Caca, no caca?
- Y, si lo mirás desde ese lado, puede ser. Pero si la pileta estuviera llena de mierda, no la limpiaría, no me importa de quién es la mierda.
- ¿Pileta no?
- Pero si es de una minita que me gusta, por ahí la limpio. Una vez, pero la limpio.
- ...
- Vos vas a ser un capo. Pertenecés a otra generación. Todos estos asuntos trágicos te van a pasar por los huevos. Si te contagiás de sida, no importa. Te vacunas la verga y listo.
- ...
- Y nada de líos. La vas a tener clara. Te dan bola o no. Tu padre es militar, así que vas a tener algo de guita y las minitas te van a respetar.
- ...
- No creo que haya guerra en los próximos treinta años, el concepto de nación es meramente operativo. La vas a pasar bien, nadie va a fusilar a tu padre.
- ¿Pa?
- Ese. Y como te decía, te va a ir bien con las minitas, si sos morfa, te va a ir bien también. Vas a ser muy feliz y prometo no enseñarte a tocar la guitarra.
- ...
- ¿Ok?
- ¡Agua!
- Va, va. Parate que limpio esto, es un asco.
- ¿Caca?
- Y bue, llamala así.
- Pileta, agua...
- Y los bitis. Acordate de los bitis.
- Bitis.
- Bien ahí. Con esos está todo bien. No te dan ganas de cortarte las venas.
- ...
- Entonces: existen tres tipos de literatura.
- Tura?
- Tura, Eze, tura.
- ...
- Una, está hecha para divertir. Parece fácil, pero hay que ponerle ganas. Tenés que pensar en escribir para la tribuna, algo así, es un poco desagradable si lo pensás, algo pro, y además por ahí te escupen, muchos escupitajos.
- ¡Agua!
- Exacto. Agua. Si lo pensás de esa manera estás salvado.
- ...
- ...
- ...
- Quedan dos tipos.
- Uno, dos...
- ...
- Etze, ¡dos!
- Sí, Eze, dos. ¡Qué tipo lúcido eh!
- Bitis.
- Claro, claro. Dios, estos pibes son una luz. Seguro que en tres años se empoma una muñeca.
- Neca.
- Sí, empezá por atrás, así te va a ir.
- Agua.
- Voy, voy.
- ¡Agua!
- Ya. Pongo la manguera y se llena. Esperemos un rato.
- ...
- Te sigo contando. Tres tipos de literatura. Te conté de la primera, quedan dos. La segunda es la que se escribe para hablar de sentimientos. Cualquiera está bien, pero es difícil hablar de esas cosas sin decir gansadas. Cuanto más profundo hablás, menos gente queda en la tribuna. De hecho, no hay tribuna. Nadie escupe. Puede ser terrible. Y lo más difícil es que no tenés que hablar nunca de sentimientos, como si ese fuera el modo de llegar. ¿Entendés?
- Sí.
- Bien ahí, pendejo.
- ...
- ...
- ...
- Por último, se pueden escribir cosas imposibles. Ese es otro cantar. Parece fácil y precario, pero resulta demasiado complejo, eso de escribir cosas en las que nadie va jamás a creer.
- ¡Agua, agua!
- Claro. Como poner agua donde no hay.
- Agua, agua, agua! Pileta!!!
- Si, Eze, agua, pileta.
- Uno... dos!!!
- Sí. Uno, dos, tres. Ya te llevo al agua.
- ...
- Esperá que me cambio...
- ...
- ...
- ...
- ...
- Tío...
- ...
- ¿Y vos qué sos, tío?
- No sé, Eze, no sé.
- ...
- Pero escribiré relatos de verano.
- ...
- ...
- ...
- Y el agua se va a llenar.


