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Episodio 11: Aquí no hay nieve
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/ Primero /

“Quizás lo más embarazoso sea que, sin embargo, todo continúe de una u otra forma”.


/ Segundo /

“Quedate hasta super tarde esta noche / juntando manzanas / haciendo tartas / Ponele un poco de eso a nuestra limonada y tomala con nosotros / Estamos a medias despiertos / en un Imperio falso”.


/ Tercero /

“Desde hacía muchos días se acumulaban allí papeles que lo aguardaban. Tenía miedo de los papeles que lo aguardaban”.


/ Inexplicable sensación de bienestar /

Habíamos visto volar aviones pero nunca helicópteros. Podíamos estar comiendo, en familia, o juntando cosas debajo de la sombra del árbol. Entonces el ruido cortaba el aire, y después de que alguien levantaba la vista al cielo la levantaba otro, como en un dominó esporádico, irreal. Un avión blanco (siempre tenían algo blanco) atravesaba el cielo en un atardecer cuya fecha exacta perdí, del mismo modo que perdí las facciones de los rostros familiares. Podíamos imitar a los aviones con juguetes, con figuras, incluso con las manos. Y, si estábamos en el río, podíamos imitar delfines, viejas del agua, o a un tiburón. Sólo bastaba con las manos. Algo en la posición de las manos, y un gesto ridículo pero aceptable en la cara. No podíamos hacer eso con los helicópteros. Para imitarlos de manera adecuada había que comprar uno en escala, de plástico. Una noche soñé que movía las manos en un pasillo blanco, largo, enorme. Había fotos colgadas en los costados, fotos de gente que no podía reconocer. En un momento empezaba a mover los brazos. Los dos brazos como si fuesen una gran hélice partida, que de tanto girar sobre sí misma hacía volar todo.



7 comentarios:

Javier Martínez Ramacciotti dijo...

La puta madre!!

No sé cómo lo hacés, pero lo hacés.

Lográs un efecto sin efectismo.

Como intuir un derrumbe y una catástrofe en una tímida grieta en la pared.

O ver monstruos en todo niño.

No sé cómo hacés para no fallar en el tiro.
Siempre alguien muere.

"“Quizás lo más embarazoso sea que, sin embargo, todo continúe de una u otra forma”.
Sabelo, voy a robarte esa frase.

natale / molloy dijo...

Ay, gracias man.
Yo no puedo creer cómo hacés para comentar inmediatamente segundos después que subo algo al blog.

Se le puede robar al ladrón.

Los libros no. Los libros no, por favor.

Anónimo dijo...

En vistas al éxito rabioso de

www.ramacciottivasamorir.blogspot.com

y al inesperado y veloz éxito romántico de

www.todosqueremosacostarnosconalvaro.blogspot.com

Anunciamos la inminente llegada de lo que será un éxito mórbidointelecual sin precedentes. Sí señores, se viene:

www.mividaporunguiondelucasmoreno.blogspot.com

Carla dijo...

el primero, es de precisión quirúrgica. buenísimo. ah y gracias por el cumplido.

b.zzz.t dijo...

leerte molloy inplica una inexplicable senzacion de bienestar.

avisame si queres la partuza roja, que ando regalando colores al por mayor.

un salut.

Eric dijo...

Con el tercero me sentí tan, pero tan identificado!!

Mariela Laudecina dijo...

Me encantó tu libro.
Hermoso
un abrazo
mariela