Póngale otro nombre si quiere


Mientras algunos juegan al simulacro del amor con la sombra de la señorita Passadore, mediante el siguiente link se abre la sección "relatos muy buenos que sí o sí hay que leer y que se consiguen por internet" o, para ser menos populistas y más hermeticos, "Antología Web" (sección que puede encontrarse a partir de ahora abajo, junto a las demás secciones limpiamente ordenadas del blog) (Sí, ordené).


En este caso el cuento pertenece a un libro excelente, publicado por la allá joven Samantha Schweblin a los 24 años. La narración se llama "Mujeres desesperadas" y empieza con una mujer a la que el reciente esposo deja clavada (en el sentido de "sola") en un baño en medio de la ruta. Y entonces ella se encuentra con miles mujeres que dejaron clavadas en la oscuridad. Y, como dicen, una mujer no se lleva bien con otra mujer. Entonces pasa algo terrible.
Ah, me olvidaba. La mujer del cuento se llama Felicidad.