/ Primero /

"Esa foto donde ninguno sonríe: / ¿Quién nos creerá que fue de la época buena?".


/ Segundo /

"Todo es posible y mudo".


/ Tercero /

"No hay gente mayor. Tendremos que cuidarnos a nosotros mismos".


/ Febrero, 9 /

Dormí mucho. Mucho, mucho. Debe ser la presión, hoy está insosteniblemente pesado. Estuve cansado -sin más motivos- todo el día. No hubiese escrito mucho acá sino fuese porque hace un rato fui con hermana menor a comprar un pote de helado a una Grido. En el camino de ida me preguntó porqué tenía que ir conmigo, y no supe decirle que porque no tenía ganas de ir solo y porque me había agarrado una cosa afectuosa respecto a ella de tanto jugar a las cartas y mirarla dormir. Me dijo –mientras avanzaba medio caminando, medio trotando, para seguirme el paso- que era tarde y que a esa hora la iban a robar los ladrones. Le dije que no, que cómo, que quién le había dicho eso. Pensó y dijo que era una buena pregunta y que no sabía. Entonces pasé a explicarle que había demasiadas chicas en el mundo, y que ella no era tan importante, que se podían robar a cualquiera. “¿Cuántas chicas crees que hay a esta hora caminando por el mundo?”, le pregunté. “Diez millones”, contestó luego de dudar. “Bueno, por cada un millón, hay un ladrón”; “En total son diez ladrones para diez millones de chicas”, traté de explicarle, recurriendo a conceptos de estadística. Obviamente, no entendió un Charles. En lo que quedaba del camino nos cruzamos con unos policías que controlaban la gente que había en los taxis. Le dije “mirá, si te roban, ahí hay policías”. “No”, me dijo. “Esos controlan taxis”. Antes de llegar le expliqué que si la policía agarraba a todos los ladrones del mundo se quedaba sin trabajo. Creo que no entendió del todo lo que le quise decir, al menos lo pensó. Compré el helado mientras ella jugaba con una amiga que había encontrado (efectivamente, no robaban nenas esta noche), y a la vuelta me contó de su vida en segundo grado. Que todas las chicas jugaban a correr juntas en el recreo (ahora que lo pienso, para despedirse ella y la amiga se abrazaron, como si fuesen amigas de largo tiempo que se encuentran en un pub). Le dije “eso es la mancha”; inmediatamente me contestó, “no, es el `atrapame´”. Pero quedó medio segundo desilusionada porque yo le quise robar el nombre de su juego. Se repuso y me contó que había un juego que era el mejor, el mejor que había en segundo grado de su escuela: todas las chicas se ponían de acuerdo para perseguir a un chico, lo corrían durante los recreos por todos lados y le maullaban alrededor incansablemente. En el concepto de las nenas, ellas jugaban a que eran gatas. Pensé que el juego era medio porno, uno de esos rituales de iniciación amorosa con leves variantes, cuando mi hermana me contó que el chico que más perseguían era uno que estaba loco. Me pregunté qué quería decir en sus palabras eso. Parece que el chico loco les hacía caras a todas las nenas, muecas, quiere decir, hacía chistes, se comportaba raro, imitaba personajes, era muy divertido, y hacía más divertido el juego de las pequeñas gatas. Bueno. En esta parte me sentí agradecido por recibir la historia mientras el helado me congelaba las manos, y sumamente miserable, porque me hubiese encantado que las reglas del juego hubiesen seguido así a lo largo de mi vida: ser divertido y bufonesco, y que eso traiga millones de chicas desquiciadas maullando alrededor. Bueno, ahora que lo pienso, eso se parece un poco al teatro de revista.

18 comentarios:

el heladero de la grido dijo...

http://www.videosgratis.tv/galerias/blog/la-chica-del-culo-apoteosico/

melina passadore dijo...

http://www.videosgratis.tv/galerias/blog/la-chica-del-culo-apoteosico/

M. dijo...

Yo no tengo una hermana chiquita pero tengo una sobrina. Hoy cumple 2 años, justo. Le compré una carterita como de peluche rosado, con una muñeca de trapo adelante, con pelo de lana, y se la llevé.Se la colgaba del cuello y me indicaba que yo me colgara mi bolso también. Después la alcé y nos pusimos a mirarnos en el espejo, a hacer caritas. Yo hacía una carita difícil y, como no la podía imitar, se reía.
:-)
Saludos.

Javier Martínez Ramacciotti dijo...

El apartado tercero es una comprobación, y una provocación. Un designio ético que deberíamos tatuarnos en la frente.
(O al lado del tatoo del árbol de Carnivale. ¿Cuántos somos que lo queremos?)

Ahora, el relato.
No voy a descubrir nada al decir que narrativamente está muy bien acomodado. Que todo se va ensamblando, hasta el punto de uno mismo estar en la posición de destinatarios privilegiados de una historia maravillosa que el narrador. Pero me pasa exactamente lo mismo que con con "No escaparán, muñecos..." El final.
En este caso, es más concreto: la frase del teatro de revista me descoloca, anula una tonalidad emotiva que fue potenciando y remata el relato. La atmósfera nostalgiosa se vuelve irrisoria por el remate "cómico".
Resumen: como si luego de la gran jugada contra los ingleses, el diego en vez de convertir el gol se hubiera puesto a hacer payasadas. Una pieza que pudiendo ser "perfecta" derrapa en el último segmento.
Esta apreciación te puede pasar por el costado, bien es cierto.
Pero dejo al menos constancia de una disonancia
-terrible juego fonético-
P.d: ¿Pispeaste algo de nuestro amigo Agamben ya? ¿Le acerté con el libro?

Lucas Moreno dijo...

Un ladrón por cada millón de mujeres es un disparate de la esperanza.
20 niñas de 8 años detrás de un chico desequilibrado es más creíble y te enseña a ser un degenerado.

Yararán dijo...

Es muy dulce, lo último me dio gracia... Insisto, es muy dulce, los niños tiene un mundo increíble.
Besos

Scarlett dijo...

Había escrito un comment largo que creo que no coaguló (o así lo dijo la máquina: "intente nuevamente...")
Resumo: los cortitos nunca me gustaron, eso ya lo sabés.
El relato contiene al mejor Natale: familias, parientes y helados. Pero (suenen fanfarrias, bombos y platillos) coincido con Ramacciotti: la línea última sobre el teatro de revistas arruina todo!

Una vez yo estaba en un bar con un tipo increíble, pero al tercer café me confundí y metí un sobre de sal en lugar del edulcorante.

Todo se fue a la mierda.

Misma sensación con el final del relato.

Besos para vos.

Anónimo dijo...

¿Qué pensará el loco perseguido por las gatas?
Y respecto al primer apartado ¿Por qué no reían y ahora si? Hasta el absurdo de inventar una maquina que saca la foto cuando alguien ríe. ¿A la sonrisa que capta la maquina se la puede llamar de ese modo?

saludos
alberto rm

b.zzz.t dijo...

loco!!? ja! seguramente! pero sera un pionero ese chico, el larry flynt carlopacense (existe carlospacense o ya puedo cobrar derecho de autor?) ... da igual, a lo que venia. vuelta por ese universo!!!...ahora si oficiales, pueden llevarme preso.

Pablo Natale dijo...

(En orden de llegada)

Heladero: no hacía falta que pongas eso. Algo que no sabés: esa chica tiene Facebook. Es una de las Natale que hay desperdigadas por Norteamérica. Me encanta guardarme esos datos.

Melina: hermoso link. ¿Seguís viendo a mi prima?

Rumba: a la petisa la llevé el miércoles al río. Ahora juega a las cartas con mi gato cerca mío.

Ranma: 1)No me tatuaría un árbol jamás. 2)Todavía no leí a Agamben, lo agarro el finde (al libro) (no a Agamben). 3)No sé si será porque me gustan los chistes malos o porque sentía el imperativo de descolocar.

Lucas: ahora que lo pienso, esa es otra cosa que falta en tus DG. Niños. Los pocos que habían fueron censurados por el FBI.

Yarará: ¿dulce como la foto esa donde te reís y le agarrás la zapatilla a Rama?

Scarlett: los cortitos son pequeñas bombas de preparación. En realidad tiene forma de relato, pero es el fragmento del diario de las 23:50 (un diario que escribo todos los días a esa hora).
Me robo la historia del edulcorante de sal.

Alberto: me encantaría saberlo. A la sonrisa se la llama de ese modo, aunque a veces sea tantas cosas diferentes. Es como un guiñada de ojos, que significa muchas cosas (desde molestia, hasta aviso, trampa, mentira o ensayo) pero siempre se llama "guiñada de ojos".

Dibujante cósmico: Pucha. Creo que carlospacence existe. Claro que era un pionero. El detalle es que el colegio donde transcurría esa historia quedaba exactamente al lado de un ex - teatro de revista (yo hice la primaria ahí) (en el colegio) (dios, de hacerla en el teatro de revista, ¿qué hubiese pasado?).

APG dijo...

Hola Pablo,
escribo acá, porque es el único hueco que encontré para hacer un comentario.

Es sobre los cuatro cuentos que dejaste en links.
Primero, gracias.
Segundo, Chicos es un cuento maravilloso, lástima que quedó tan desvirtuado en la película XXI, basada en él.
Tercero, el número de página del cuento de Judith Hermann es 36.

Saludos,
APG

Anónimo dijo...

Pablo,
Misma situación que APG
El de Bizzio: mágico
El de Vigna: literalmente un problema de tacos.
Los otros todavía no los leí.

saludos
alberto rm

pd: dejo mi mail para no ser un perro. berto_rm11@yahoo.com.ar

Scarlett dijo...

Si sirve para hacer un relato marca Natale, choree todo lo que le parezca!
Besos.

Yararán dijo...

Si sabe el trasfondo de esa situación de la zapatilla de Javi... no sé, debería pensarlo.
Un beso

Anónimo dijo...

" Una de las mejores escritoras alemanas de la nueva generación." Entiendo que leiste toda la literatura alemana de la nueva generación, ¿no?

Pablo Natale dijo...

Sí.
Dos amigos viajaron por Hamburgo el año pasado y me trajeron dos valijas llenas de literatura alemana. En una de las valijas había incluso un crítico literario que hablaba muy bien de Judith y decía eso tal cual.

Grado Cero dijo...

Mushasho, muy buenos datos: los cuentos. El que más me movió fue el de Wallace, muy poético.
Me gusto " No escaparán, muñecos", pero me gustan más tus cuentos con finales difusos.
El post anterior tamb está copado, el segundo.

Beso

Pablo Natale dijo...

Libro de Vigna: "Grises, Verdes". Editado en la creciente. Agotado.

Libros de cuentos de Foster Wallace.
A precio de baldosa. "La chica del pelo raro", absolutamente genial. Conseguir urgente (!!!!).
"Extinción", mediocre, malo. No comprar ese. No usarlo de medidor.